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jueves, 6 de marzo de 2014

Banana bread

Hoy te presento un banana bread, lo que viene a ser un pan de plátano, más bien bizcocho, lo de pan no lo entiendo.
Una manera diferente de que los peques coman fruta y, si además le añadimos chocolate, mejor que mejor. Estos dos pegan muy bien. ¿Has probado a añadirle un plátano al batido de chocolate?, o prueba un plátano cubierto de chocolate y almendras por encima, hummmmmmmmm.
Bueno, pues que el chocolate y el plátano combinan muy bien.


Esta vez la cocinillas ha sido la fernandezmediana que cuando se cuelga el delantal y coge las barillas no hay quien la pare.
Lo puedes hacer con los peques, que se remanguen y se metan en faena, seguro que luego se lo comen con más ganas.


La receta es de Petit-on, un blog genial.

Estos son los ingredientes:

•2 huevos.
•65 grs de azúcar.
•5 cucharadas de aceite de oliva suave.
•175 grs de nata líquida para montar.
•210 grs de harina de fuerza.
•1 1/2 cucharadita de levadura
•1 cucharadita de canela
•1 plátano maduro pequeño.
•100 grs de chocolate 70% cacao.

Preparación:

Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo.
1.Mezclad la harina, la levadura y la canela. Reservad.
2.Mezclad el azúcar, los huevos, el aceite y la nata líquida.
3.Incorporad a la mezcla anterior el plátano cortado en trocitos y mezclad con el paso 1 el chocolate partido a trocitos.
4.Verted en un recipiente rectangular de 1 litro previamente engrasado.
Introducís el molde en el horno durante 45 minutos, pasado ese tiempo, se tapa con un papel de aluminio y continuad otros 10.




Ya sabes, si lo haces me lo cuentas que me hace ilu.
Eva.

jueves, 20 de febrero de 2014

Angel food cake o una serie de catastroficas desdichas.

En este post no vas a encontrar una receta, vas a encontrar como  NO hacer una receta. Lo que NO debes hacer si quieres que un bizcocho te quede como debe.
Yo pensé que llegando la cardelina a los dos años nos podríamos meter en harina, nunca mejor dicho, y hacer juntas un bizcocho. Me creí eso a pies juntillas y busqué un bizcocho en honor al superhéroe para celebrar San Valentín.

El elegido, Angel Food cake. Receta del Rincón de Bea.
He de reconocer que las premisas iniciales me la trajeron al pairo.
1.  Un molde especial: no voy a comprar un molde para hacer un bizcocho, si se dá bien, me lo pensaré.
2.  Claras pasteurizadas: me sale más barato una docena de huevos, ya separaré las claras.
3. No te rodees de niños de 2 años, en este caso una pequeña talibán de 18 meses: no, que seguro que nos divertimos. Esta se me ocurrió a mi sobre la marcha.

Resultado final.
Aprovechando que el superhéroe se ha ido a una reunión importante, quedaros con ese dato, nos hemos puesto a la tarea.
Separar las claras de las yemas se nos dió bastante bien. Mientras yo montaba las claras, la cardelina decidió que haría lo propio con las yemas. Y yo pensé, bueno, porque eche un poco de azúcar y las bata tampoco pasa nada. ¡Error! ¡Error!. Ella decidió echar sal. Y a partir de ahí ya fue el despiporre, echó agua, azúcar y todo lo que tenía a mano. ¿Y qué hacia la madre mientras?, montaba 12 claras, que resulta que no las puedes montar en un recipiente de plástico. Yo las empezé a montar en una ensaladera y a mitad de tarea, cuando vi que eso cogía vida propia las tuve que acabar de montar en la olla exprés. ¿Quien narices tiene en casa un recipiente, que no sea de plástico, para montar 12 claras. ¡Qué cubos tenemos todos, oiga!.
Vale, mezcla realizada, igual que la cardelina. Siguiente paso, volcar en el molde, tiene que ser uno especial con patitas. Yo le pido uno, parecido, sin patitas a mi madre.
Según vuelco las claras en el molde, la cardelina hace lo propio con las yemas por la encimera.
Dioooooooos, claras al horno rápidamente y a limpiar la cocina cagándome en el inventor del Ángel food cake.
A mitad de limpieza, la cardelina: ¡mama, mama! mira.
Y yo : que graciosa, te voy a hacer una foto.
Se había metido en el hueco que hay entre el asiento y el respaldo de la silla.
Las risas del principio pasaron a la histeria de la niña cuando vió que se había quedado atascada y luego a súper histeria de la madre que se vió incapaz de sacarla. Como el superhéroe estaba en una reunión importante, no había manera de localizarle y yo, ya me veía llamando al 112 y explicando la situación, programas de bebés chinos cabezones pasaban por mi cabeza cuando se me ocurrió quitarle el pañal. Y así, poquito a poco y sin dejar de chillar una, y tratando de calmar la otra (no digo quien hacia que), conseguí sacarla.
Después de esto el bizcocho ya estaba hecho y había que sacarlo a enfriar, ¿cómo? Volviendo el molde del revés apoyado en sus patitas, que para algo las tiene.
Cooooooooorriendo a colocar unos vasos para apoyar el molde de mi madre.


Una vez enfriado probamos el bizcocho y, a pesar de todo, quedó riquísimo, no quiero pensar como hubiera quedado si hubiese hecho la receta al pie de la letra. La pinta me parece buenísima y es superligero. Aquí está la receta.


Como conclusiones: haz caso a las premisas previas de la receta, yo haré caso a todas menos a una, seguiré cocinando con mi peque porque a pesar de todo me parece muy divertido, eso si, guardando las sillas en la despensa.

Eva.

Pd: sólo hay una foto del proceso, con el móvil claro, con la cámara hubiera sido la repera. Si quieres verla, métete en el Facebook de la página, arriba a la izquierda,

miércoles, 5 de febrero de 2014

Panna cotta.

Cuando quieres sorprender a alguien con un postre rico y aparente tienes dos opciones.
La primera, ir a la pastelería más cercana y comprar una tarta. Cuando llegues a casa la pones en un plato chulo, pon música a tope de volumen y baila como una loca con la tarta en las manos, CO-MO-U-NA-LO-CA, se trata de que la tarta deje de ser perfecta y se desmorone un poco. Compra nata, de spray no perfavore, y decora la tarta como sí fueras un niño jugando.
 Mánchate las manos y la cara y así, de esa guisa presenta la tarta a esa persona a la que quieres sorprender.


Eso está bien para primeras citas, si el tema va en serio te propongo un postre italiano, la panna cotta (decir el nombre juntando las puntas de los dedos de una mano y mover esa mano de arriba abajo). Esto sí que es sencillo.
En nuestra última escapada a Madrid, allá por Navidad, comimos en un restaurante italiano. A la hora del postre siempre dudo entre pedir tiramisú u otro postre de la carta, nunca he encontrado un tiramisú más rico que el mío, postre legendario en mi casa y alrededores. Esta vez me decanté por la panna cotta, una gelatina de nata. Sólo lo probé, porque cuando la cardelina lo cató su padre y yo solo pudimos mirar como se lo zampaba, ¡angelico!. Le gusto tanto que decidí hacerlo en casa.


El otro día los planetas se alinearon y yo pude cocinar algo que no fueran lentejas.
La receta de la Panna cotta es muy sencilla, es un postre sin complicaciones, sin horno, mezclar cuatro ingredientes y listo:
Nata: 500 ml.
Leche: 300 ml.
Azúcar 50 gr.
Gelatina:  5 hojas.
Preparación: hidratar la gelatina con agua fría. Poner la nata, la leche y el azúcar en un cazo, dejar cocer hasta que hierva, mover de vez en cuando.  Apartar del fuego y añadir la gelatina, remover y pasar por un colador para quitar grumos. Repartir en moldes y dejar enfriar primero a temperatura ambiente y luego en la nevera. Puedes servir con caramelo o con lo que ves en las fotos, fresas con azúcar que han estado un rato cociendo. Fácil, fácil. 
He fichado una panna cotta de nubes que haré en la próxima alineación astral.
 Adriá tiembla.


Si lo hacéis me contáis, Ok?
Eva.