f

sábado, 5 de julio de 2014

Verónica, Miguel Ángel y una pasarela.

Cuando alguien me pide que le haga unas fotos me da un subídón de adrenalina, ¡yihaaaaaaa¡, mi mente empieza a buscar lugares, "localizaciones", y se llena de imágenes bonitas de parejas guapísimas que se quieren mucho. Hace poco tuve la suerte de dar con una pareja de esas, que además de ser bonita y quererse mucho, se hizo cómplice de un asalto ilegal a una pasarela en construcción. No se qué tienen las pasarelas de madera que me atraen y, a esta hacía tiempo que le había echado el ojo.
Verónica y Miguel no pusieron ninguna pega a coger el coche y cambiar varias veces de escenario hasta dar con ella, cuando llegamos estaba vallada y con un cartel de "no pasar", pero Miguel buscó el sitio para llegar hasta ella y ponérnoslo fácil para hacer la foto que tenía en mente.
Es fácil hacer fotos cuando encuentras el sitio ideal y una pareja que te pone las cosas fáciles, que no te dice que no a nada y que lo da todo, y un novio que se preocupa por cómo quedar mejor en las fotos, una pareja de esas guapísimas que se quiere mucho.








Eva.

lunes, 30 de junio de 2014

Por la France: St Emilion, Sarlat-La Caneda y La Roque

Esta es la última parte de nuestras vacaciones de mayo, llegan las de verano y yo no acabo de contar las de primavera, aquí y aquí te conté un poquito, siempre voy a rebufo.
En Francia existen multitud de pueblos de cuento, tuvimos la suerte de que cerca de Burdeos hay varios de estos pueblitos. A 40 minutos de Burdeos está San Emiliom, una mezcla entre La Rioja y la Toscana, un pueblo con una estética medieval, rodeado de chateaus, viñedos y con un encanto especial. A cada paso encuentras tiendas donde te venden vino mientras te cuentan un poco de su historia y te hacen una pequeña cata. En el número 9 de la calle Gaudet se pueden encontrar los macarons que hace la familia Blanchet, que fueron los que encontraron en un desván la fórmula original que había desaparecido. Y para comer nosotros lo hicimos en L’Envers du Décor, situado en la parte alta del pueblo, junto a la Maison de Tourisme, la cardelina se comió una crema de coliflor riquísima, las camareras son encantadoras y los platos salen de la cocina hasta arriba.






Un poco más lejos, a hora y media de San Emiliom, esta Sarlat-La Caneda, el pueblo donde se rodó Chocolat con Juliette Binoche y Johnny Deep, dimos un paseo por sus calles empedradas, admirando sus edificios de piedra y cubiertas de pizarra y continuamos viaje hasta La Roque-Gageac.






La Roque-Gageac es un pueblo situado en la base de una roca, sólo tiene una calle, con edificios solo a un lado, por el otro lado discurre el río, hay barcos tradicionales que lo recorren y te llevan de pueblo en pueblo. Tuvimos la suerte de ser las únicas personas que había ese día por el pueblo y lo recorrimos, en 10 minutos, sin aglomeraciones ni agobios. Cenamos en un restaurante al pie del río, sin ninguna mención especial, comida normal de restaurante turístico.







Este ha sido un resumen de nuestra escapada por la France, relativamente cerca y además, un viaje estupendo para hacer con niños. Si decidís escaparos no dudéis en pedirme información, si me acuerdo os ayudare. Ahora a pensar en las vacaciones de verano, ains, que ganas.

Eva.

lunes, 23 de junio de 2014

Depierta


Dicen que a la tercera va la vencida y en mi caso ha sido así. He necesitado tres convocatorias de este proyecto para que por fin se dieran todos los factores y me levantara, como una machota, a las 6 de la mañana para fotografiar el amanecer.
Me encantan estos proyectos locos de gente loca, ¿quien en su sano juicio decide madrugar y salir a la calle a pasar frío solo para ver amanecer? Pues en Zamora dos locas como la Fernandezmediana y yo.
Después de consultar golden hour, tal como dijo Alvaro Sanz, el culpable de todo esto, y saber que el sol saldría a las 6:49, nos hemos bajado al Duero a esperar su llegada, la del sol, Álvaro creo que estaba en Galicia.
No había ni un alma, que diría mi madre, por el camino, solas las dos hemos llegado al río charlando de las fiestas, de las vacaciones y haciendo algún traje que otro y nos hemos sentando en un embarcadero viendo como el cielo cambiaba de color y pasaba de la gama de grises a los azules y de estos a los rosados.
Sólo hemos tenido un fallo, estábamos mirando al lado equivocado, el verdadero espectáculo estaba sucediendo 15 grados a nuestra derecha.
No se a quien de las dos se le ocurrió mirar más allá, cuando nos hemos dado cuenta hemos corrido a la otra punta de la isla y allí nos hemos dejado envolver por esa luz rosada que poco a poco se ha vuelto dorada y ha calentado nuestra cara. Ay, la tan ansiada luz dorada.






Creo que el siguiente despierta es en diciembre, ahora que sabemos exactamente, por dónde sale el sol no me lo pierdo.

Eva.

lunes, 16 de junio de 2014

...y más fotos del bodon del año.

Si, reconozco que me ofrecí voluntaria con levantada de mano incluida, cuando hablaron del fotógrafo de la boda. Si, tuve en cuenta pros y contras y siempre vi más de los primeros. Y si me lo pensé muy muy bien. Ahora, a toro pasado, te cuento porque no debes hacer las fotos, por lo menos yo, en la boda de una hermana.
Primero y obvio, porque eres la hermana de la novia y el listón de la elegancia lo ponen muy alto para la familia cercana. Piensa que tienes que maquillarte y peinarte, maquillarte, para que?, si nadie te va a ver, vas a llevar una cámara pegada al ojo derecho. Antes de salir de la iglesia el maquillaje de ese ojo se habrá serigrafiado en la cámara. Y peinarte?, con la correa de la cámara para arriba y para abajo mi recogido de trenzas desenfadado acabó pareciéndose al peinado de Pipi calzaslargas.
Te compras un traje ya pensando en las fotos de la boda, mejor pantalón por sí me tengo que agachar, pero del tacón no te libra nadie, que siempre esteriliza más y no vas a ir a la boda de tu hermana con zapato plano. Pero tu hermana ha decidido casarse en una iglesia románica de no se qué siglo y, por entonces no conocían la baldosa hidráulica, en las juntas de las piedras que forman el suelo caben mis tacones y los de cinco invitadas más. Y como Murphy siempre se presenta todas las juntas me las merendé.
A esta boda también estaba invitada mi hija de dos años, claro, que, además llevaba las alianzas, y ha decidido que va a hacer lo mismo que su madre, coje el móvil del superhéroe y a hacer fotos detrás de mi. Eso y las juntas del suelo es como mezclar anisete y gin.
Sales de la iglesia, haces cuatro fotos, la novia tiene sed, el novio tiene calor, yo tengo los pies en carne viva. Decides que el atardecer es el momento ideal para hacer el resto de las fotos, llega ese momento y vas a buscar a los novios y es entonces cuando te das cuenta de que va a ser misión imposible, los novios están como piojos, es el culmen de la fiesta, los dos van en volandas sobre los amigos mientras suena música de... ¿Semana Santa?, el vestido de la novia destrozado y es imposible entender lo que esta decidiendo el novio. Mejor lo dejamos para otro día.
A pesar de todo lo volvería a hacer, por tierras aragonesas me queda por casar una medio-hermana y tengo que contener mis manos por que están deseando ofrecerse voluntarias.
Aquí os dejo unas poquitas fotos, hemos decidido que otro día los novios se vuelven a vestir de novios, no van a beber nada de alcohol y yo iré con deportivas porque sí me pongo chandal no hace falta ponerse tacones para estirilizar la figura.












Eva.

lunes, 9 de junio de 2014

Una boda muy muy DIY

Cuando se casa tu hermana pequeña y se decide organizar una boda entre toda la familia, como las que organizan los chicos de bodas de cuento o el sofá amarillo, entre otros muchos, te planteas una gran duda, ¿cómo organizas una boda, si a la vez quieres participar de ella y disfrutarla como el que más?. Está claro, rodeándote de gente que si sabe lo que hace como Sandra y Teresa, las chicas de Bodegas Montelarreina y los chicos de flores Pandora. Sin ellos, que entendieron perfectamente lo que querían los novios, el bodorrio del año hubiera sido un caos, pero un caos total.
Nosotras, pobres ignorantes del mundo bodil y en un alarde de optimismo  nos vinimos arriba y bajo el lema ¡podemos con todo! empezamos a fabricar detalles y complementos para el evento.
Mención aparte merece el novio, que se ha hecho especialista decorando tarros de cristal con whasi tapes y puntillas, ahora puede dar una charla a un grupo de blogueras sobre el mundo handmade sin despeinarse.
Bueno, no me lío, empezamos con las fotos que están colocadas según los invitados han ido viendo las cosas.
Primero de todo fueron las invitaciones que visteis aqui. Ya el día de la boda la señá María y la Fernandezmediana se curvaron este bastidor que llevó la cardelina con las alianzas.


El novio se pasó una noche pintando un cartel para que la gente no se perdiera de camino al restaurante, utilizó la misma tipografía que para las invitaciones de boda y, la verdad, es que no le quedó nada mal. Lo que os digo, especialista en el mundo DIY.


Cuando llegabas a las bodegas donde se celebró la comida una bicicleta antigua, del abuelo del superhéroe, te daba la bienvenida con una pizarra que pinté yo y unos cestos de vendimia antiguos que nos dejaron en la propia bodega. 
El setting, que diría un wedding planner de verdad, lo que viene ser el sitio donde te vas a sentar, eran cajas de fresas pintadas de blanco con el número de la mesa y rellenas de césped y craspedias, una por cada invitado, cada una con un nombre. Esto lo vimos en el 
sofá amarillo.



Dentro del comedor, los tarros de cristal que decoraron los novios y que conseguimos gracias a que el superhéroe comió espárragos y todas sus variantes durante meses, estaban llenos de flores silvestres y peonias, entre otras.
Las iniciales de la mesa presidencial las hizo la novia y le quedaron bien chulas. Igual que los meseros que, casándote en una bodega que mejor mesero que una botella con un corcho donde se coloca el número de la mesa.



Y como detalle para os invitados, los novios dieron mermeladas  que compraron a unos chicos de Zamora, Solal a las que le colocaron una tela de colores y unas cucharillas de madera.



Para los bebés la señá María hizo unos almohadones con forma de nube.
Para los niños más mayores había un montón de capas de superhéroes, que también hizo la señá María y que desaparecieron antes de que yo llegara y pudiera hacer fotos.



Creo que no me olvido de nada, si es así alguien me lo recordara. Si tenéis interés sobre algo, preguntarme que intento resolverlos dudas de como nos organizamos o como hicimos algún DIY o si no, os pongo en contacto con el novio que, en realidad , es el que sabe de esto.
Otro día os enseño la candy bar que preparamos y fotos de los novios que todavía tengo que editar, os dejo con una para ir abriendo boca.

Eva.